24 de agosto de 2010

Sobre la moralidad perdida y la infinita pendejez de Benjamín Castillo Plascencia (Y toda la iglesia católica)



Algo me decía que el ex obispo de Tabasco, y ahora de Celaya, es un pendejo. Debido a su bajo perfil a nivel nacional, casi nadie lo conoce. Aquí, dicen que fue muy querido, la realidad es que fue un vendido. Benjamín Castillo Plascencia hizo una cosa que parecía imposible: superar en su pendejez a Norberto Rivera y a Sandoval Iñiguez. 



El obispo de la Diócesis de Celaya, Benjamín Castillo Plascencia, señaló que grandes capitales operan en todo el mundo, incluido México, financiado políticas como la legalización de matrimonios de personas del mismo sexo y su capacidad legal para adoptar.
"Se anuncian cosas peores, hay grupos que ya quieren que se legitime la pederastia; en Europa hay grupos muy fuertes, con mucho dinero, que están por esto y por los matrimonio de tres", alertó. 
El obispo lamentó la determinación de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) que resolvió la constitucionalidad de la unión gay y su derecho a la adopción, porque se ponen a pensar en los derechos de los homosexuales y de olvidad de los niños.
El meollo del asunto, agregó, es que se están olvidando del derecho natural, todo es cuestión de normas y de votaciones.
Castillo Plascencia sostuvo que la Iglesia católica no está de acuerdo con las adopciones de parte de parejas del mismo sexo, hay que fijarse en los derechos de los niños.
El obispo diocesano enfatizó que hay grandes capitales internacionales que mueven en ese sentido. Hay corrupción y dinero que se está empleando para estas cosas", matizó.
El clérigo comentó que una vez que se desvirtúa el derecho natal.


Existe una enorme cantidad de fieles devotos de la Iglesia Cotólica Apostolica Romana de México, y ellos, si ellos ingenuos, merecen mejores representantes. No pendejetes como este, ni Rivera ni Ratzinger. Ellos son el máximo ejemplo lo que la moralidad debe ser. ¿Ahora entienden porque estamos así? 

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