Hace dos días tuve la fortuna de cumplir unos de mis sueños: Asistir a un concierto de Rammstein. Justo cuando pensaba que la oportunidad se me había escapado de las manos (ya que no conseguí boleto para el 6), el Señor Lindemann y compañía me dieron otra esperanza: Una nueva fecha.
Y asistí. Iba solo, y estaba hasta el punto mas alto del palacio de los deportes de la ciudad de México. Nada importó, Rammstein estaba sobre el escenario e inevitablemente me puse a disfrutar el show.
Desde el primer momento queda en claro que no vamos a ver como seis cabrones tocan música pesada, vamos a presenciar todo un espectáculo digno de no ser olvidado nunca. Rammlied es la pieza que nos indica que estamos ante una leyenda, una leyenda de carne y hueso. La gigantesca bandera alemana que cubre el escenario deleita a mas de uno, y excita a mas de una. En pista las personas se ven comprimidas, sudorosas, con la adrenalina hasta el tope mientras Paul, Richard y Till gritan 'Ramm Stein'.
Desde arriba, a mi lado hay una pareja. El apático, ella emocionada. Un señor lleva a su hijo de aproximadamente 13 años y se asusta cuando escucha las distorsiones de guitarras y el fuego saliendo del escenario. Afortunadamente no entiende el alemán, ya que de hacerlo sacaría a su hijo inmediatamente de ahí.
No nos dan descanso, una canción tras otra, todo esto junto el cordial saludo de 'hola cabrrones' pronunciado desde lo mas oscuro del escenario. Éxitos de hoy y de ayer son interpretados mientras nosotros, simples espectadores, no podemos hacer otra cosa mas que alabar y aceptar la grandeza musical y teatral de estos seres humanos.
Llega mi canción preferida, no 'Du Hast', tampoco 'Sonne'. Cuando escucho a Oliver tocar esa guitarra acústica y la voz de Till entonando una melodiosa 'Fruhling in Paris', una lágrima brota lentamente y recorre mi mejilla hasta perderse en la inmensidad del palacio. No cabe duda que estoy ante el evento mas impresionante de mi vida.
15 mil personas entran en el palacio, dos fechas a reventar, 30 mil almas coreando al mismo tiempo, cantando en un alemán que sabrá aquel como nos sale a la perfección. Lo mas doloroso es saber que el tiempo se va rápido, que el concierto está por acabar, pero no podemos dejar de disfrutar, gritar al ritmo de 'Ich Will' o reírse cuando Schneider saca un pene falso que echa llamas, cantar Pussy a toda garganta desgarrada y llorar Sonne suena.
Su nuevo sencillo, una canción que me encanta y que el vídeo no tiene desperdicio suena, el tiburón hace su entrada y Flake se sube a un bote para navegar literalmente en la marea de mexicanos frenéticos por Rammstein. Entonces se escucha el anuncio del fin. 'Señorras y señorres ¿Quierren puta?' '¿Quierren puta?'. Quizá la peor canción en la historia de Rammstein, pero con el encanto de ser la única interpretado al 100% en español y por si fuera poco con arreglos de mariachi mexicano. 'Te Quiero Puta' suena, y todos cantamos sin miedo a pronunciar mal.
Muchas gracias cabrones, muchas gracias Rammstein. Nunca lo olvidaré.

jajajajajajajaja, cómo se les ocurrió sacar esa rola a esos mergos
ResponderEliminarno soy muy fan de esos vatos, pero felicidades, de verdad.