Para estas fechas los muertos están muy de moda. No los Zombies, o los Vampiros, sino aquellos seres que alguna vez tuvieron vida y fueron queridos, amados, en algunos casos hasta admirados o temidos, y que hoy en día no están mas con nosotros.
Mucho se ha hablado ya acerca de la falta de tradición y la perdida del regionalismo que se vive en México. Para una muestra solo basta con ver lo bien aceptado que está la cultura del Halloween en nuestro país; que como ya todos sabemos, es de origen estadounidense.
El día de muertos, es una ocasión más para recordar a aquellas personas que en algún momento de nuestra vida nos hicieron felices, nos dieron amor, o que gracias a ellos estamos aquí. Por supuesto, un ser querido que ha fallecido nunca es olvidado y siempre está en nuestros recuerdos.
En lo personal me agrada esta tradición. Siempre he pensado que hay que respetar a nuestros muertitos, ya que algún día seremos parte de ellos, y a mí si me gustaría que mis hijos me colocaran un altar con las comidas y bebidas que tanto me gustan, que me recuerden con cariño y ¿por qué no? Que hasta platiquen conmigo de vez en cuando.
No está de más recordar a nuestros muertitos. Si, afortunadamente, no tienes familiares cercanos que hayan pasado a mejor vida, disfrútalos, hagan una rica comida y platiquen. Si tienes a alguien a quien recordar, disfrútenlo, hagan una rica comida, platiquen con el, háganle saber que sigue vivo en sus recuerdos, esa es la mejor manera de recordarlos.
Evitemos esas preguntas acerca de si hay vida después de la muerte, sobre si las ánimas vienen o no, sobre si no es una perdida de tiempo. Nunca lo sabremos en vida, así que mejor disfrutarlo y vivirlo; ya que el ser humano tiene algo, que algunos llaman alma, que difícilmente deje de existir aunque la muerte haya llegado.
Un saludo a esos muertitos que se están relamiendo el bigote en espera de sus platillos favoritos y de ver a su familia reunida. No los defraudemos, que ellos nos quieren ver felices.
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La imagen es de una tumba que data de 1903 en el panteón central de la ciudad de Villahermosa, Tabasco.





